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21 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA DISCRIMINACIÓN RACIAL

ONU Panamá| 21 Mar 2018 | Por Harold Robinson, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Panamá. Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, y recordamos los hechos ocurridos en Sudáfrica el 21 de marzo de 1960 conocidos como la “Masacre de Sharpeville”. Ese día, la policía disparó a personas que manifestaban pacíficamente en contra del régimen de segregación racial del apartheid, dando como resultado 69 muertes y cientos de heridos.

Esta tragedia marcó un gran precedente en la lucha por la erradicación de la discriminación racial, y fue el inicio de un gran movimiento mundial por el respeto, la no violencia y la no discriminación, que hoy continúa vigente.

El artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Y el Artículo 2 dice: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

A 70 años de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (París, 10 de diciembre de 1948), este importante documento nos debe recordar que gran parte de la población ha sido y sigue siendo víctima de violación de sus derechos.

Ese año fueron los propios gobiernos, representando a sus pueblos, los que acogieron la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “…los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”.

Sin embargo, la discriminación racial y étnica persiste en nuestras sociedades, y debemos contrarrestarla para construir sociedades armónicas, pacíficas y resilientes en las que el ser humano sea valorado de acuerdo con sus capacidades, y no por su origen, color de piel, etnia, forma de pensar, creencias, etc.

Si miramos hacia atrás, y revisamos la historia de la humanidad, no parece muy lejano el día en que en el mundo se abolió la esclavitud. Un día en el que, por fin, nos dimos cuenta del respeto que todos merecemos. Tan solo en la segunda mitad del siglo XIX las repúblicas americanas se declaraban en contra de la esclavitud. Pero fue hasta finales del siglo XX cuando los movimientos sociales protestaron en busca de sus derechos, para pasar ahora sí, de la teoría a la práctica.

Pero hoy en día, la discriminación racial se convierte en factor importante para la negación de derechos fundamentales que afectan el desarrollo y avance de muchas comunidades, sumiéndolas en conflictos que conllevan al sufrimiento de miles de personas.

Debemos tomar partido en esta problemática y convertirnos en parte de la solución para no perpetuar un problema que se traslada de generación en generación.

Detengamos este círculo vicioso. Hablemos principalmente con nuestros hijos, reflexionemos juntos sobre el significado y las consecuencias nefastas de la discriminación racial. Convirtamos nuestra casa, el colegio, la universidad y nuestro lugar de trabajo, en un entorno de no discriminación. 

Velemos por formar a nuestros jóvenes dentro del respeto hacia el otro, ese otro que finalmente se parece más a nosotros mismos. Que prime la inclusión, el respeto, la tolerancia y que el mecanismo de unión sea precisamente darnos cuenta de nuestras diferencias ¡tan enriquecedoras!