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LA UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS

ONUSIDA| 13 Dic 2017 | Las Organización de Naciones Unidas (ONU) fue fundada en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial por 51 países que se comprometieron a mantener la paz y la seguridad internacionales y promover el progreso social, la mejora del nivel de vida y los derechos humanos. Actualmente las ONU cuenta con 193 países miembros que gestan acuerdos que permitan alcanzar la visión de un mundo pacífico y próspero para todas las personas. Las agendas de desarrollo de la ONU se adoptan con base en decisiones de todos los países miembros representados en su Asamblea General y en los demás cuerpos que conforman la organización. La ONU apoya la implementación de educación integral en sexualidad como parte de una agenda pública que ha sido ratificada y validada por todos los estados miembros como uno de los tantos elementos indispensables para reducir las desigualdades y lograr un desarrollo humano sostenible.

César A. Núñez, Director Regional de ONUSIDA para America Latina y el Caribe.

Las Organización de Naciones Unidas (ONU) fue fundada en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial por 51 países que se comprometieron a mantener la paz y la seguridad internacionales y promover el progreso social, la mejora del nivel de vida y los derechos humanos. Actualmente las ONU cuenta con 193 países miembros que gestan acuerdos que permitan alcanzar la visión de un mundo pacífico y próspero para todas las personas. 

Las agendas de desarrollo de la ONU se adoptan con base en decisiones de todos los países miembros representados en su Asamblea General y en los demás cuerpos que conforman la organización. La ONU apoya la implementación de educación integral en sexualidad como parte de una agenda pública que ha sido ratificada y validada por todos los estados miembros como uno de los tantos elementos indispensables para reducir las desigualdades y lograr un desarrollo humano sostenible. 

Las ONU defiende los derechos humanos de las personas LGBTI (Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex) en la misma medida como defiende los derechos humanos de las niñas, los niños, las mujeres, las minorías étnicas y religiosas, los perseguidos políticos, las personas privadas de libertad, y todas aquellas poblaciones que ven vulnerados sus derechos fundamentales o han sido históricamente dejadas atrás. Uno de los principios básicos de los derechos humanos es la universalidad, es decir, que los derechos son para todas y todos y no se sustenta la privación o menoscabo de derechos por ninguna razón. Así, la discriminación por orientación sexual e identidad de género es tan intolerable en un estado de derechos como lo es la discriminación por razón de raza, sexo, origen étnico y credo, entre otras. 

Cuando hablamos de VIH, muy contrario a lo que se piensa, la transmisión ocurre mayoritariamente en relaciones sexuales heterosexuales. Las personas que siguen pensando que esta es una epidemia exclusivamente de “homosexuales” se quedaron en el pasado, con información desactualizada y con prejuicios producto de la discriminación que se desató al inicio de la epidemia, especialmente, hacia la población gay. 

De las 36.7 millones de personas que viven con VIH en el mundo, 17.8 millones (51%) son mujeres. Las jóvenes y las adolescentes de 15 a 24 años se ven particularmente afectadas por el VIH. En 2016, se estimó que, del total de la población de 15 a 24 años que viven con VIH a nivel mundial, el 60% eran mujeres. Entre los factores que incrementan la vulnerabilidad de las mujeres y adolescentes ante el VIH están la violencia de género, la violencia sexual, el matrimonio infantil y la baja escolarización. 

El Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH (ONUSIDA) ve con preocupación el alarmante número de nuevas infecciones por VIH y otras ITS que ocurren cada año en adolescentes y jóvenes, sumado al gran número de embarazos y el bajo conocimiento que tiene este segmento de la población sobre cómo prevenir estas situaciones. 

Después de 30 años de epidemia, ya se sabe perfectamente qué es lo que funciona y no funciona en la respuesta al VIH. El cúmulo de experiencia y lecciones aprendidas evidencia que la prevención se debe abordar desde múltiples ámbitos y con diferentes métodos que son complementarios y no excluyentes. Así, la prevención requiere intervenciones desde la educación formal, el trabajo, los servicios de salud y los espacios culturales y sociales. También se puede hablar de prevención desde el seno de la familia y las organizaciones basadas en la fe, garantizando que la información que se brinda se sustente en evidencia científica y promueva la inclusión y la no discriminación.