Aún no se han movilizado los recursos financieros necesarios y la AOD se mantiene muy por debajo de la meta acordada. Con el impulso de los nuevos compromisos contraídos en la Conferencia de Monterrey, la AOD inició una tendencia levemente alcista, alcanzando este último año los 70.000 millones de dólares, cifra sin precedentes en términos nominales y reales.
El uso de indicadores de desarrollo a nivel de país, que promedia situaciones muy heterogéneas y dispares, sigue ocultando las realidades regionales y nacionales y altera la distribución y las prioridades de la asistencia, reduciendo las posibilidades de progreso de los ciudadanos y limitando las posibilidades de acceder al financiamiento internacional para el desarrollo. Esta situación es muy importante para Panamá, que suele ser calificada entre los países de desarrollo medio, pero que a lo interno de las regiones, provincias y diversos grupos humanos enfrenta situaciones de extrema privación que deben ser corregidas. El primer paso consiste en reconocer las enormes desigualdades que separan a la población panameña en el acceso al desarrollo y al bienestar, como preámbulo a la gestión de los recursos internacionales necesarios para invertir en el país.
Entre 1998 y 2002 ningún país de América Latina y el Caribe figuró entre los 10 principales receptores de asistencia, ni en niveles ni con relación a su PNB. En el 2002 América Latina y el Caribe obtuvo asistencia equivalente al 0,35% de su PNB, porcentaje menor que el promedio recibido por todos los países en desarrollo, que bordea el 1%. Esta cifra contrasta con el 0,5% que ingresó a la región en 1990.
El elevado endeudamiento externo de América Latina y el Caribe es un factor estructural preocupante que atenta contra la posibilidad de que la región ingrese en un sendero de desarrollo sostenible. La carga que los servicios de la deuda representa para las finanzas públicas afecta seriamente la capacidad de los Estados de llevar adelante políticas sociales. Estas dificultades no están totalmente captadas en el indicador 44, definido a través del servicio de la deuda como porcentaje de las exportaciones de bienes y servicios, que mide la capacidad de pago en moneda extranjera de los países más que el esfuerzo que deben realizar para afrontar el pago de intereses, medido en términos de los recursos del sector público que deben sustraerse de otras prioridades.
Los nuevos empleos juveniles se generaron en su gran mayoría en el sector informal, su cobertura de seguridad social disminuyó y casi todos los nuevos puestos de trabajo de estos trabajadores fueron empleos a tiempo parcial. La particular vulnerabilidad ocupacional de los jóvenes se verifica, además, en el deterioro de la calidad de los puestos de trabajo que obtienen, aún cuando mejora su nivel educativo.
La atención farmacéutica a la población del país que se da a través del Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social proporciona parcialmente acceso a medicamentos, especialmente los esenciales. No obstante, la población no asegurada confronta dificultades para obtener los medicamentos necesarios, por lo que se hace imprescindible establecer los registros y mecanismos para definir con mayor precisión el acceso a medicamentos que garanticen este servicio a toda la población en concordancia con lo establecido en la meta. En Panamá, se han diversificado las comunicaciones a través de diversas modalidades. No obstante, ellas todavía no son accesibles a toda la población, especialmente en el área rural.
Subsisten importantes retos para el alcance de este objetivo. Es importante el reconocimiento de las necesidades de financiamiento para Panamá y la concertación de cooperación internacional para el desarrollo.