En relación a la sostenibilidad ambiental, si comparamos el Informe del Estado del Ambiente de 1999 al 2003, se registra un significativo avance en materia de normativas ambientales, fortalecimiento institucional, participación ciudadana inicio de la descentralización de gestión ambiental, ordenamiento territorial, el proceso de evaluación de impacto ambiental, producción más limpia, proyectos pilotos de valoración económica de recursos naturales y cuentas ambientales, se ha incrementado la superficie de las áreas protegidas para la conservación. Aunque persisten elementos estructurales con respecto a la deforestación y a la contaminación ambiental, se registran avances con relación a la recuperación de áreas a través de la reforestación y la disminución de la contaminación por la eliminación del plomo en la gasolina.
Hay que considerar, desde una óptica holística, que en materia ambiental el país ha avanzado, por muchas razones: Se cuenta con la organización institucional, adecuada, y con una de las mejores leyes de América Latina, es decir la legislación ambiental panameña, puede considerarse de vanguardia. Se registran avances en la materia de establecimiento de normas de calidad; el tema de participación ciudadana es de aplicación creciente, el proceso de EIA es de amplia participación y transparente. Se han registrado significativos avances en el tema de Ordenamiento Territorial Ambiental. El tema de vulnerabilidad al cambio climático y las propuestas para enfrentar los graves problemas de desertificación y erosión están en gestión de consecución de recursos y algunas están en proceso de ejecución. El Sistema Interinstitucional del Ambiente ha demostrado que funciona, ya que en el caso de los subproyectos ambientales del Fondo de Inversiones Ambientales, el MIDA, MEDUC, MINSA, ANAM, AMP y autoridades locales (más del 20 % de las entidades del SIA) lograron trabajar en equipo. Se han firmado un gran número de convenios de cooperación con organizaciones nacionales ambientales e internacionales; el país es signatario de convenios y/o convenciones ambientales globales que han registrado y programan beneficios para el país y sus habitantes; la actual administración realiza ingentes esfuerzos para gestionar recursos no reembolsables, así como inversiones ambientales generadoras de empleo.
El sector privado se ha vinculado a la cuestión ambiental a través de los proyectos piloto de Producción más Limpia; se cuenta con guías ambientales de educación ambiental y con una estrategia de educación ambiental no formal. Hay que tener claro que el logro del desarrollo ambiental sostenible de Panamá, no es una responsabilidad exclusiva de la Autoridad Ambiental, sino más bien es fruto de un trabajo en equipo: del gobierno y sus instituciones, la empresa privada, las organizaciones de base comunitarias, los organismos intergubernamentales de cooperación técnica y financiera, los investigadores y la academia. Definitivamente, hay que resaltar, que el incremento de la participación ciudadana es la principal herramienta para garantizar la sostenibilidad ambiental.
A pesar que las estadísticas indican una ampliación en el acceso a fuentes mejoradas de agua, grandes sectores de la población permanecen al margen de este logro, sobre todo en lo que se refiere a la calidad y la continuidad del abastecimiento de agua. Las mayores limitaciones se concentran en las áreas rurales e indígenas. Una tendencia similar se presenta en el acceso a servicios de saneamiento mejorados, que se distribuye de manera desigual en detrimento del área rural e indígena, con las consecuencias para la salud y el bienestar de la comunidad.
En lo relativo al problema de la vivienda, en Panamá no se lleva información sobre población que habita en tugurios. El término más cercano al concepto de tugurios serían Asentamientos Marginales en las ciudades, conocidos como barriadas brujas o de emergencias. La gente que vive en estos asentamientos no son dueños de las tierras que ocupan.
Los Asentamientos Espontáneos o Informales son producto del fenómeno de las invasiones de terrenos por familias que, en su mayoría, tienen necesidades habitacionales y no encuentran otra alternativa para la solución a su problema de vivienda, acosados por la pobreza y el desempleo. Aún cuando ha aumentado la proporción de viviendas en buenas condiciones, persiste el déficit habitacional. Al mismo tiempo ha disminuido el deterioro parcial y total y el hacinamiento. La tenencia de la vivienda segura es mayoritariamente masculina. En Panamá se requiere que los avances cuantitativos sean acompañados por logros cualitativos significativos y sostenibles para alcanzar este objetivo.